COP 20 en Lima Perú

Hace más de un decenio, la mayor parte de los países se adhirieron a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC en sus siglas inglesas) para reducir el calentamiento atmosférico y adoptar medidas para hacer frente a las inevitables subidas de la temperatura. En 1997, los gobiernos acordaron incorporar una clausula al tratado, conocida con el nombre de Protocolo de Kioto, que cuenta con medidas jurídicamente vinculantes y que tiene como compromiso la reducción en un 5% de las emisiones de CO2 sobre los niveles de 1990 durante el periodo 2008-2012.

La Conferencia de las Partes (COP en sus siglas en inglés) es su máxima autoridad con capacidad de decisión. Es una asociación de todos los países que son Partes en la Convención.

La COP se encarga de mantener los esfuerzos internacionales por resolver los problemas del cambio climático. Examina la aplicación de la Convención y los compromisos de las Partes en función de los objetivos definidos los nuevos descubrimientos científicos y la experiencia conseguida en la aplicación de las políticas relativas al cambio climático. Una labor fundamental de la COP es examinar las comunicaciones nacionales y los inventarios de emisiones presentados por las Partes. Tomando como base esta información, la COP evalúa los efectos de las medidas adoptadas por las Partes y los progresos realizados en el logro del objetivo último de la Convención.

La COP se reúne todos los años desde 1995. Desde ese año, se han celebrado 19 conferencias. La próxima Conferencia, la 20ª, tendrá lugar en Lima, Perú, en Noviembre de 2014.
Tomado de: http://www.contraelcambioclimatico.com 

OJO BIÓNICO



Estados Unidos aprueba tecnología biónica de retina artificial.

Se trata de un dispositivo provisto de una cámara y transmisores que permite mejorar su visión al paciente de retinitis pigmentosa.
El Gobierno de Estados Unidos aprobó una tecnología de retina artificial que constituye el primer ojo biónico para pacientes de este país, desarrollado en parte con apoyo de la Fundación Nacional de Ciencias, informaron hoy medios locales.
Según un comunicado de la Dirección de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA por su sigla en inglés), el dispositivo, con el nombre comercial de Argus II Retinal Proshtesis System, transmite por vía inalámbrica las imágenes de una cámara montada en anteojos a un conjunto de microelectrodos implantado en la retina dañada del paciente.
Ese conjunto, a su vez, envía señales eléctricas por medio del nervio óptico y el cerebro interpreta la imagen.
El Argus II es un microprocesador que contiene mil electrodos y fue desarrollado por Wentai Liu, profesor de bioingeniería en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de California, en Los Ángeles.
La aprobación por parte de la FDA beneficiará solo a los individuos que hayan perdido la visión como resultado de la retinitis pigmentosa (RP) profunda, una enfermedad que afecta a una de cada 4.000 personas en Estados Unidos.
El aparato recibió en 2011 la aprobación de las autoridades sanitarias de Europa y ya se ha implantado en más de 50 pacientes fuera de Estados Unidos.
La retinitis pigmentosa daña las células sensibles a la luz que recubren la retina y, gradualmente, disminuye la capacidad de la persona para distinguir la luz de la oscuridad.
El implante permite que algunos individuos con RP, que son completamente ciegos, localicen objetos, detecten movimientos, mejoren la orientación y la movilidad, y disciernan formas, incluidas letras grandes.
Aunque hay tratamientos que demoran el progreso de las enfermedades que degeneran la retina, no ha habido hasta ahora ningún tratamiento que pudiera reemplazar la función de los fotorreceptores perdidos en el ojo.
Tomado de El Comercio (15 de febrero de 2013).

Desarrollan glóbulos rojos sintéticos


La función primaria de los glóbulos rojos naturales es transportar oxígeno, y los glóbulos rojos sintéticos lo hacen muy bien, manteniendo el 90 por ciento de su capacidad de fijación de oxigeno después de una semana.

Sin embargo, los glóbulos rojos sintéticos son también capaces de liberar fármacos de manera eficaz y controlada, así como de transportar agentes de contraste de amplia distribución para incrementar la resolución en el diagnóstico por imágenes.

"Esta capacidad para crear transportadores biomiméticos flexibles para agentes terapéuticos y de diagnóstico, abre realmente toda una nueva gama de posibilidades en la liberación de fármacos y aplicaciones similares", valora Samir Mitragotri, de la Universidad de California en Santa Bárbara. "Podemos diseñar glóbulos rojos sintéticos para transportar agentes terapéuticos adicionales, tanto encapsulados en el glóbulo rojo sintético como sobre su superficie".

Además de sintetizar partículas que imitan la forma y propiedades de los glóbulos rojos sanos, la técnica con la que han trabajado los investigadores también puede usarse para desarrollar partículas que imiten la forma y propiedades de células enfermas.
Se espera que la disponibilidad de las células enfermas sintéticas conduzca a un conocimiento más profundo de cómo afectan a los glóbulos rojos ciertas enfermedades.

Tomado de http://www.solociencia.com/medicina/10012105.htm

Una breve carrera es mejor que una larga caminata


Lo que hace particularmente interesantes a los resultados del nuevo estudio es que éste se basa en el seguimiento de un mismo gran grupo de niños británicos que fueron estudiados en dos momentos distintos, con dos años de diferencia. Esto y el empleo de equipamiento de alta tecnología han permitido obtener las mediciones más exactas de grasa y de niveles de actividad logradas hasta ahora en un estudio de este tipo.
Los investigadores monitorizaron, inicialmente a los 12 años y luego otra vez a los 14, a más de 4.500 niños de un estudio longitudinal conocido como ALSPAC. El estudio es obra de la Universidad de Bristol.
Además de registrar el grado de actividad física de los participantes, también se midió su grasa corporal, un tipo de medición mucho más precisa que el Índice de Masa Corporal.
El trabajo sugiere que realizar incrementos incluso pequeños en la rutina diaria de ejercicio físico puede tener resultados notables a largo plazo, siempre y cuando el ejercicio que se escoja lo deje a uno sin aliento.

Usando las técnicas más modernas, los investigadores descubrieron que hacer a los 12 años de edad 15 minutos diarios de ejercicios que sean al menos moderados, redujo entre un 10 a un 12 por ciento la grasa corporal en los muchachos y muchachas cuando alcanzaron los 14 años. La condición es que la actividad tiene que ser lo suficientemente vigorosa como para hacer resoplar a la persona.
Tal como señala Riddoch, los resultados del nuevo estudio constituyen una indicación contundente de que, cuando nos preguntamos por qué los niños actuales de las naciones industrializadas tienden más que los de antes a tener sobrepeso o incluso obesidad, debemos examinar qué grado de actividad física tienen, en vez de culpar automáticamente a su dieta como la única causa.

Tomado de: http://www.solociencia.com/medicina

Las formas de vida y los dominios


Por Thomás Unger



Constantemente vemos plantas que crecen y bichos que se mueven, ya sea una hormiga, una odiosa paloma o un animal exótico en el Discovery Channel de la TV. A veces recordamos lo que nos enseñaron en el colegio sobre la clasificación de las diversas formas de vida. Un proceso que comenzó con los griegos y aún no ha terminado, pero que ha cambiado desde mis tiempos en la escuela.

LOS REINOS
Aristóteles trató de clasificar “todo ser”. En sus tratados “Metafísica y lógica” dividió a los organismos vivos en plantas y animales. A los animales los clasificó según su forma de reproducción y fue el primero que usó términos como “especie” y “género”. A medida que se adquirían nuevos conocimientos, la clasificación de Aristóteles fue cayendo en desuso, pero los términos quedaron hasta hoy.



Tomado del diario El Comercio del 12 de enero de 2010, sección Vida y Futuro

La clasificación se complicó en 1676, cuando Antonie van Leeuwenhoek miró por el recién inventado microscopio y vio “animalículos”. El descubrimiento de América trajo nuevos animales y plantas, por lo que las clasificaciones existentes resultaron insuficientes. Recién en 1735 la publicación de “Systema Naturae” de Lineo* estableció principios que conserva aún la clasificación actual. Lineo planteó los tres reinos: animal, vegetal y mineral. Dentro de los dos primeros estableció jerarquías y el uso de dos nombres, uno científico y otro “trivial”, o común, usado hasta nuestros días.

Los reinos animal y vegetal de Lineo permanecieron hasta fines del siglo pasado, cuando el descubrimiento del código genético dio un nuevo enfoque a las formas de vida. La posibilidad de seguir la evolución a través de la información genética condujo a una reclasificación de las formas de vida en función de su secuencia evolutiva. La nueva tecnología mostró la vida en dimensiones menores de lo que permite el microscopio óptico y mostró diferencias fundamentales. El resultado es que los dos reinos de seres vivos, plantas y animales, han sido reemplazados por tres dominios.

LOS DOMINIOS
La nueva taxonomía —del griego “taxis” (orden) y “nomos” (nombre)— llamada molecular divide a los seres vivos en tres dominios, de acuerdo con la estructura de sus células: Archaea (arqueas), Bacteria (bacterias) y Eucaria (eucariotas, del griego “eu”, que significa verdadero y “karyon”, núcleo). Las arqueas y las bacterias son procariotas, células sin núcleo (del griego: antes del núcleo), y su ADN está disperso en el citoplasma. Sin embargo, arqueas y bacterias pertenecen a distintos dominios porque en 1990, al estudiar su ADN, se descubrió que evolucionaron separadamente. Las eucariotas, cuyas células tienen el ADN en un núcleo con membrana, abarcan todas las demás formas de vida. Hoy la clasificación de los seres vivientes comienza con los dominios.

El dominio Archaea (que en griego significa antiguo) comprende las formas de vida más antiguas, células procariotas sin núcleo. Hay arqueas que viven en condiciones extremas como aguas termales a más de 100 grados. Algunas metabolizan hidrógeno y otras se alimentan de sal. El dominio Bacteria (que en griego significa bastoncito) también incluye organismos unicelulares sin núcleo; son más conocidos por los patógenos que causan enfermedades infecciosas, como la sífilis, cólera, lepra, peste bubónica, tuberculosis, etc.

Sin embargo, las patogénicas son una mínima fracción de los millones de bacterias que forman parte de la biomasa. En nuestro cuerpo hay billones de bacterias, entre ellas algunas indispensables para la digestión. Se calcula que en cada gramo de tierra hay 40 millones y un millón en cada centímetro cúbico de agua fresca. El total de bacterias es una cifra con 30 ceros.

NUEVOS REINOS
El dominio de las eucariotas abarca todas las formas de vida cuyas células tienen núcleo. Este dominio, que comprende desde las amebas hasta la ballena, está dividido en cuatro reinos. El Protista, o Protocista, contiene todos los organismos cuyas células tienen núcleo, pero no son animales, plantas ni hongos. Entre ellos hay cierto tipo de microalgas, diatomeas y pequeños organismos que forman el plancton marino.

El siguiente reino es el de los Fungi, u hongos, que comprenden desde la levadura hasta los grandes papamoscas rojos con puntos blancos de los bosques. “Fungi” es hongos en latín, pero su estudio se llama micología (en griego “mikes” es hongo). Se calcula que el reino de los hongos tiene más de 1,5 millones de especies, de las cuales solo el 5% está formalmente clasificado.

Los hongos antes eran considerados intermedios entre los reinos vegetal y animal, pero su ADN indica que tienen unos mil millones de años y son anteriores a su separación. Hasta ahora comparten propiedades estructurales y químicas con ambos, pero tienen características exclusivas que los diferencian. Entre ellas está poder cambiar su tipo de reproducción según las condiciones ambientales y ser los únicos organismos que contienen elementos estructurales de plantas y de insectos. Los hongos prosperan en condiciones extremas y existen especies resistentes a la radiación ultravioleta, a las profundidades marinas y hasta la radiación cósmica a la que fueron expuestos en un experimento espacial.

El tercer reino de las células eucariotas es el de las plantas, cuyo estudio es la botánica. Casi todas las plantas tienen en común que se alimentan por fotosíntesis, requieren de oxígeno (generalmente en forma de anhidrido carbónico) y tienen celulosa. Hay identificadas unas 350.000 especies de plantas; de estas, 258 mil se reproducen por flores. Esta cifra no incluye sus antecesores fósiles, algunos de cuyos descendientes directos prosperan hasta hoy con muy pocas variaciones, como ciertos helechos y palmeras.

NUESTRO REINO
Dentro del dominio de las células eucariotas están los Animalia (animales), que incluye todo lo que se mueve y no cae en ninguno de los reinos anteriores. Esto abarca desde los gusanos más sencillos hasta el que escribe y el que lee estas líneas. La sola enumeración de la variedad de organismos que abarca nuestro reino necesitaría otra página completa. Basta decir que se estima entre 6 y 10 millones el número de especies de la clase Insecto, superclase Hexápodo (de seis patas), Subfilo Mandibulado (con mandíbula), Phylum (Filo) Artrópodo (de patas articuladas), reino animal, dominio Eucaria.

El que escribe y el que lee (nosotros) pertenecen también al dominio Eucaria y al reino animal, pero está en el Filo Cordata (con cuerda: espina dorsal), clase Mamífero, orden Primate, suborden Homínido, etc., hasta la especie “Homo sapiens”. Con la llegada de la biología molecular y la decodificación de nuestro ADN sabemos que estamos cerca de nuestros primos los chimpancés y bonobos. Aunque aún no hemos encontrado al último abuelo común, estamos cada vez más cerca.

Carolus Linnaeus (1707-1787). El botánico, médico y zoólogo sueco es considerado el padre de la taxonomía moderna. Dividió la naturaleza en tres reinos y estableció cinco rangos para las plantas y animales: clase, orden, género, especie y variedad.

Nuevo Anticongelante Hallado en un Escarabajo de Alaska

El agua se dilata al congelarse. Cualquiera que haya dejado alguna vez una lata de refresco o una botella de agua en el congelador durante demasiado tiempo ha sido testigo de este hecho. Entonces, ¿cómo sobreviven los vegetales y los animales a temperaturas severas?
Algunos insectos expuestos a temperaturas bajo cero pueden adaptarse a tal clima extremo y sobrevivir. Un estudio reciente describe una clase enteramente nueva de molécula anticongelante aislada de un escarabajo de Alaska tolerante a la congelación. El trabajo ha sido realizado por Kent Walters y colegas de la Universidad de Notre Dame.

Curiosamente, la molécula anticongelante descrita por el equipo de investigación difiere de los factores previamente descritos en que no se trata de una proteína, sino de una combinación de sacáridos y ácidos grasos, que son otros tipos de biomoléculas.
La composición química de la sustancia podría demostrar ser adecuada para la producción comercial del compuesto, porque es posible sintetizar con bastante facilidad en el laboratorio pequeñas cadenas de azúcares, haciendo su fabricación más barata y fácil que la de las moléculas biológicamente conformadas.

Las moléculas anticongelantes están presentes en muchos organismos, incluyendo peces, insectos, plantas, hongos, y bacterias. Las proteínas anticongelantes más activas conocidas ya habían sido descritas en ciertos insectos que evitan la congelación; dichas proteínas les permiten sobrevivir a temperaturas del orden de los 60 grados Celsius bajo cero e incluso más frías. Sin embargo, éste es el primer aislamiento documentado de un anticongelante procedente de un insecto tolerante a las heladas, es decir capaz de sobrevivir a la congelación.
Las aplicaciones potenciales de esta nueva clase de sustancia anticongelante son abundantes. En cuanto a la criopreservación, la sustancia podría reforzar la capacidad de supervivencia de las células y tejidos de otros organismos bajo condiciones de congelación.

tomado de:
http://www.amazings.com/ciencia/noticias/080110e.html

Si Existen, Muy Pronto Será Posible Detectar Lunas Como Pandora, de la Película "Avatar"


Lunas pobladas por formas de vida, como Pandora en la reciente película "Avatar", son hoy ciencia-ficción, pero podrían dejar de serlo antes de lo creído. El telescopio espacial Kepler, en órbita desde Marzo de 2009, tiene la capacidad de detectar astros del tamaño de la Tierra hasta unos 500 años-luz de distancia de nosotros, y eso incluye lunas grandes alrededor de planetas gigantes. Además, tal como concluye la astrónoma Lisa Kaltenegger en un nuevo estudio, el Telescopio Espacial James Webb será capaz de analizar las eventuales lunas que sean descubiertas, y detectar gases cruciales para la vida como el oxígeno, el dióxido de carbono y el vapor de agua.
"Si Pandora existiera, podríamos potencialmente detectarla y estudiar su atmósfera en la próxima década", declara Lisa Kaltenegger, del Centro para la Astrofísica (CfA), gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano.

Hasta recientemente, las búsquedas de planetas de otros sistemas solares han estado limitadas a la detección de planetas gigantes como Júpiter, de los cuales ya se conocen varios cientos. Los gigantes gaseosos, aunque fáciles de detectar, no podrían servir para sostener la vida, al menos tal como la conocemos. Sin embargo, una luna rocosa en órbita a un gigante gaseoso ubicado a la distancia idónea de su estrella (la que conlleva una temperatura que permite la existencia de agua líquida) sí podría resultar apta para albergar vida.

Todos los planetas gigantes gaseosos de nuestro sistema solar cuentan con lunas rocosas que además son ricas en hielo de agua en muchos casos. Eso hace suponer que los gigantes gaseosos de otros sistemas solares muy probablemente también posean lunas de esa clase a su alrededor. Algunas pueden tener masas comparables a la de la Tierra y ser capaces de retener una atmósfera.

La misión del Kepler es buscar planetas que, desde la dirección de observación del telescopio, crucen por delante de sus respectivas estrellas. Eso crea un minieclipse y atenúa el brillo de la estrella en un grado minúsculo pero detectable. Los tránsitos de este tipo duran unas pocas horas y requieren una alineación muy exacta de la estrella y el planeta a lo largo de la línea de visión terrestre. El Kepler examinará miles de estrellas, de manera que acabará por encontrar una cantidad significativa de soles con un planeta en tránsito.

Conociendo ya un planeta gigante gaseoso, los astrónomos pueden buscar lunas a su alrededor. La gravedad de un satélite es capaz de alterar, de modo sutil pero detectable, el movimiento de su planeta, de forma que puede acelerar o retardar su tránsito de maneras que delaten la existencia de esa luna.
Una vez hallada la luna, la siguiente cuestión a resolver es: ¿Tiene atmósfera? Si la posee, esos gases absorberán una fracción de la luz de la estrella durante el tránsito, dejando una huella sutil pero delatadora de la composición atmosférica del satélite.

Kaltenegger, tras calcular qué condiciones son las mejores para examinar las atmósferas de lunas de otros sistemas solares, ha llegado a la conclusión de que el sistema de Alfa Centauro A, escenario en la película "Avatar", sería un excelente objetivo para la búsqueda de satélites.
Alfa Centauro A es una estrella brillante y cercana, muy parecida a nuestro Sol, de manera que proporciona una señal clara y fácil de interpretar. Kaltenegger señala que bastarían unos pocos tránsitos para detectar la presencia de agua, oxígeno, dióxido de carbono y metano en una luna parecida a la Tierra, como lo es en "Avatar" el satélite Pandora. Tal como señala Kaltenegger, si esa luna de "Avatar" existiera de verdad, los astrónomos podrían detectarla y estudiarla en un futuro muy cercano mediante el Telescopio Espacial James Webb.

Aunque Alfa Centauro A es un prometedor objetivo de búsqueda de planetas o lunas habitables, las enanas rojas, muy abundantes, lo son en grado igual o incluso mayor. La zona orbital habitable (la que, por la temperatura reinante en ella, permite la existencia de agua líquida) está más cercana a la estrella en el caso de una enana roja, lo que incrementa la posibilidad de un tránsito.

Los astrónomos han debatido largamente sobre los problemas que podría acarrear para un planeta estar tan cerca de su estrella aunque la temperatura a esa distancia sea aceptable para la vida. La corta distancia de un planeta templado a su estrella enana roja influiría sobre su rotación de manera que ésta se amoldaría a la traslación y el planeta siempre le presentaría la misma cara a la estrella, como le sucede a la Luna con la Tierra. Aunque un buen régimen de vientos quizá podría repartir debidamente el calor entre la cara diurna y la nocturna, es obvio que un mundo con un hemisferio sumido en un día perpetuo y el otro en una noche perpetua, representa para la vida un mayor desafío que un mundo con una suficiente alternancia de días y noches.

Este problema de los planetas en la zona orbital habitable de una enana roja no lo sufrirían sus lunas. Una luna en tal escenario le presentaría siempre la misma cara a su planeta, pero no a la estrella, y por tanto tendría una alternancia normal de días y noches. La existencia de atmósfera también ayudaría a moderar las temperaturas. La vida vegetal podría poblar virtualmente toda la luna ya que tendría en la luz solar una fuente de energía accesible desde casi cualquier lugar de la superficie.

Debido a todas estas circunstancias, en la zona orbital habitable de una enana roja las lunas en órbita a planetas gigantes gaseosos tienen más probabilidades de albergar vida que los planetas rocosos o que las superTierras, dos tipos de planetas que se han considerado muy prometedores para acoger vida.

copiado de:
http://www.amazings.com/ciencia/noticias/060110d.html